Nadie entiende nada pretende presentar al público la fuerza de la imagen. Es un libro que provoca la incertidumbre y hace que el lector busque entre sus páginas el significado obsolutamente nulo de las páginas escritas en él. En cualquier caso, se trata de un ejercicio práctico de diseño gráfico.
Se trata de un libro que recoge dos profundas realidades: la poesía y el arte sacro.
La poesía de Antonio Fernández Calzado, creada en décimas o espinelas, recrea el sentimiento y la cultura del hombre que ha logrado aferrar con fuerza en versos rimados los misterios insondables que proponen la contemplación de los pasos de Dios por la tierra.
Son pedazos de realidad: sentimientos y pensamientos que han surgido al relacionarse el con sus seres más queridos. Cada verso es como una nota, que junto a las demás forman canciones, y así van formando estrofas.