Colección de narrativa

Entrevista a Alfredo Castro

Se trata de un antes y un después de la novela. Un perfecto conocimiento del hombre, la mujer y el corazón humano que permite alcanzar el amor verdadero, el amor intenso y el amor nuevo. La experiencia de Alfredo Castro, autor de Morir de Amor.

Alfredo Castro conversa con una lectoraLa primera cuestión es obligada, ¿puede uno morir de amor?
Se puede vivir y morir de amor, es todo un continuo. Lo que sucede es que para morir de amor hay que vivir continuamente de amor. El amor entre un hombre y una mujer es lo más grande que hay en el mundo, es una cosa asombrosa. Y me preguntará usted ¿también sin tocar el sexo? Pues sí, entre el hombre y la mujer tiene que haber sexo pero dentro del matrimonio, lo demás es trivializar el sexo. No es mi estilo porque yo trato con mucha delicadeza a todos mis personajes, incluso a los más miserables, a los que considero en un estado de bajeza humana y espiritual porque pueden hacer cosas muy grandes e importantes. En todos los seres humanos hay una grandeza y una gran miseria. Esto es precisamente lo que convierte a Angelo y Miriam en los personajes más interesantes de mi novela.

Se puede morir de amor, ¿ y vivir de la literatura?
Yo he vivido gran parte de mi vida de la literatura. Soy un profesional y sí, he estado 15 años sin publicar, pero eso pertenece a mi vida privada. He visto y he deseado la muerte y ahora con Morir de Amor quiero que se viva de amor y cuando llegue la muerte se acepte como una vida nueva, que no acaba todo aquí.

¿Cómo valora un abogado experto en causas matrimoniales su experiencia con la literatura?

Mi experiencia con el mundo de la literatura es francamente maravillosa. Siempre he leído muchísimo, teatro clásico, griego, novela contemporánea, pero el antes y el después en mi vida como lector lo marca cuando cae en mis manos El Extranjero de Camus. Aquella lectura fue una revelación para mí, me entusiasmó porque Camus buscaba la perfección en el hombre, él ansiaba en definitiva la santidad sin Dios que parece una blasfemia pero no es así. Ese encanto y sustracción de El extranjero podía convertirlo en algo positivo. Fue mi conversión a la literatura.

Alfredo Castro firmando un ejemplar de "Morir de Amor"La España de hoy, ¿tiene más de teatro que de novela, o viceversa?
La España de hoy en cuanto a la literatura es decadente, los libros se caen de las manos. Cuando hablamos de la novela española, hablamos de egoísmo, de mentiras, de falsear la realidad, de coger historietas de esoterismo y no de crear personajes reales que viven, que lloran, que aman, pero una realidad que no sólo dice cómo es el hombre sino cómo debe ser. Yo en Morir de amor he profundizado en 3 aspectos: la didáctica de Bertolt Brech, la amorosa de Shakespeare y la intelectual de Albert Camus. Yo soy un ferviente y foribundo admirador de estos escritores y en mi novela planteo unas metas muy distintas que no tienen nada que ver con las de la literatura española actual.

En Morir de Amor nos cuenta la intrahistoria. Desde su perspectiva, ¿es lo que los lectores necesitamos leer?

Sí. Realmente los autores de hoy en día engañan al lector porque les dan una pobre vida y todo a través de unos moldes opacos y ciegos. El escritor no es un fotógrafo de la realidad, somos creadores, somos los que debemos inmiscuirnos en la realidad para crear unos personajes basados en hechos reales pero para modificar al lector.

¿Qué aporta su novela?
Un mundo nuevo desconocido que no sueña el lector. Cuando lean Morir de amor se darán cuenta de que conozco real y profundamente el corazón del hombre y por eso planteo una cuestión amorosa que no es la de siempre.

¿Tiene ya algo entre manos?

Sí. Preparo tres novelas: El siglo XXI que es una denuncia de la sociedad actual; tengo una trilogía sobre la novela y otra que se titula El jardín que cuenta los problemas de un matrimonio de la tercera edad con sus hijos. Además, preparo también una alternativa al botellón con Cita a medianoche.

Invítenos a morir de amor

Espero que mucha gente lea mi novela estas navidades. Es un momento estupendo para saborear despacio que vale la pena enamorarse. Enérgicamente invito a imitar las relaciones de Miriam y Angelo.

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